En cuanto al aprendizaje de matemáticas y ciencias, un estudio de la revista Science (Lillard y Ese-Quest, 2006), demostró que los niños de entre 3 y 11 años que tuvieron un educación preescolar o primaria Montessori, obtuvieron mejores resultados que niños con antecedentes de educación tradicional en pruebas académicas y de comportamiento en grupos de control, así como un mayor sentido de comunidad y habilidades sociales.
De igual manera, estudios concuerdan con que más que enfocarse en los logros académicos, la mejor forma de promover el desarrollo académico es nutrir la formación del niño, tomando en cuenta sus necesidades necesidades físicas, sociales, y emocionales de los niños (Diamond, 2010). Esto es justamente lo que hace el sistema Montessori.
Finalmente, se comprobó que la practica de la filosofía Montessori lleva a la formación de niños más activos, fuertes, emocionados, felices, relajados, alegres y orgullosos en el ejercicio de la labor académica en relación a otros métodos de educación (Rothunde, 2003).